11 junio, 2013

Alimentos vivos: germinados.

No hay alimento más vivo que un germinado.

Cuando las frutas, verduras y hortalizas están agarradas al suelo, al árbol, al sol, están creciendo, están vivas y llenas de sustancias nutritivas, pero en el momento que una manzana es arrancada del árbol, o un tomate de su rama, comienza a perder todos estos nutrientes, incluidos el agua.

Para su aparente conservación son metidas en cámaras de gas, y pulidas y enceradas, y lo que nos llega a casa varios días después es algo comestible y con apariencia de fruta, pero dista mucho de lo que era o de lo que debería haber sido si la hubiesen dejado madurar en el árbol.


Las familias que vivimos en la ciudad no tenemos oportunidad de comer alimentos vivos, alimentos crudos de verdad a no ser que tengamos cerca un mercado de alimentos ecológicos y muchas veces si lo hay, no es accesible a todos los bolsillos.

Pero existe otra posibilidad, que es germinar en casa nuestras semillas, nuestras legumbres, y enseñar a los niños a consumirlas habitualmente.

No es complicado, y las germinadoras son baratas y se pueden encontrar en cualquier herbolario. Aunque se pueden germinar en un tarro de cristal o en un plato.

Para mi nena ver crecer los germinados y regarlos diariamente es un juego, ver como crecen las raíces cuando ese día no hemos podido comerlas, comer germinados de lentejas cuando estoy cocinando ya es habitual. Y para mi es un excelente alimento y muy accesible.
Nosotras tenemos germinados todos los días de lentejas, garbanzos y soja.

Un plato de humus hecho con germinados de garbanzos, en vez de garbanzos cocidos es una fuente de minerales maravillosa y ya no hablemos de las vitaminas.

Incluye germinados en tu alimentación, y en la de tu familia.
Yo lo hago, ¿y tu?

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